viernes, 6 de abril de 2012
No sé quién soy ni qué pretendo hacer, vivo para agradar a los demás y sé que está mal porque debería tomar mis propias decisiones, pero hay algo dentro de mí que no me deja hacerlo. Supongo que será el miedo a defraudar a las personas que realmente me importan. Pero ahora eso qué más dará. No tengo amigas, no tengo novio..., ahora tan solo tengo conmigo un pijama de cuarentona y un cigarro en la mano. Me siento sola, desahuciada, como si no existiera para nadie... Siento que hago daño a las personas que quiero, en especial a él. No pretendo hacerle daño, es más, odio hacerle daño, pero creo que no es bueno alargar el sufrimiento. No nos lo merecemos, nos merecemos ser felices juntos pero yo, como siempre, lo estropeo todo. Después intento fingir que todo va bien, cuando en realidad no hago más que aguantar el dolor en mi pecho y el nudo en la garganta. Mas las chicas fuertes pueden con todo, yo puedo con todo. No paro de repetirme esa frase minuto tras minuto, no lo quiero olvidar, aunque para eso ya está el tatuaje del lateral derecho de mi cuerpo. "Con calor ardiente, con hielo helado, mi fortaleza vence todas las dificultades. Y cuando no tenga fuerzas, recordaré: amo la vida". Ese tatuaje es muy importante para mí porque me trae de vuelta a las malas épocas de mi vida y me hace coger fuerza y luchar para no volver al pozo del que conseguí salir.
Estoy orgullosa de mí por haber podido hacer frente a todo. Me siento capaz de todo, pero a la vez no me siento capaz de nada. Me siento fea, tengo unas inmensas ganas de follar sin parar, y que se detenga el tiempo y, con él, el mundo, y disfrutar y sentir y dar placer y recibirlo, pero me siento fea. Siento que soy un cero a la izquierda: sé de más que soy una chica mona, pero no lo soy lo suficiente como para poder agradar tanto como deseo. Dejándome de rodeos, soy la chica dulce y guapa, pero yo necesito sentir que soy deseada sexualmente, en definitiva, que estoy buena.
Parece una tontería pero lo pienso y creo que no es así, quizá todo esto es producido por la tensión sexual acumulada y el problema está en que tengo una sed insaciable que ahora se hace más insaciable porque no quiero sexo. ¿Cómo se explica eso? Ni yo misma soy capaz de entenderlo por completo, mi mente se divide en dos: una desea sexo de manera desesperada, seguramente por suplir mi problema de autoestima y recibir afecto y amor, y la otra parte se niega por completo porque siento que no puedo gustarle a nadie.
Soy difícil.
Debería aprender a amarme tal como soy, con mi cara bonita y mis pies horribles. Pero se me hace difícil afrontar mis carencias y omitirlas por completo porque cuando no te valoran, cuando te paseas desnuda delante de tu pareja y te presta una atención nula, duele. Duele y quema, quema tanto que abrasa. Y me pregunto si realmente no le gustaré, o si es producto de llevar una relación monótona viendo cada día la misma monótona anatomía.
Necesito sentirme deseada, excitada, cansada y repleta de sudor. Pero una vez más, mi mente lo hace complicado.
lunes, 8 de marzo de 2010
sábado, 23 de enero de 2010
domingo, 3 de enero de 2010
viernes, 2 de octubre de 2009
Sé que a lo mejor no es el mejor momento pero en realidad, cualquier momento es bueno para decirte lo que siente mi corazón. Algunas veces me parece que he muerto; sin mortaja, sin entierro, por eso siento la necesidad de escribirte estas breves notas. No sé si te producirán risa, quizás espanto o de repente sientas lástima, pues este es el único sentimiento que te inspiran las personas que no buscan su destino. Pero te aseguro que yo traté de hacerlo cuando te conocí. Lo único cierto de todo esto, es que me encuentro en medio de la vida, de mi vida, mirando para arriba y para abajo, y no te veo por ningún lado. Mis noches son una calamidad, mis problemas me agobian y deseo esfumarme de aquí, lejos, muy lejos.
Me gusta resolver mis cosas: no sé porque razón esta situación no he podido resolverla; me llena de rabia todo esto, ¿sabes por qué?, porque sé que esto no es normal: el juego, el olvido y después regresas como si nada pasó.
También quiero que sepas que esto es un adiós. Un adiós para siempre, sin reconciliación, porque no fuiste sincero. Te comportaste conmigo como uno más del montón, yo pensé que eras diferente, pero me equivoqué. No importa si tú jugaste o fue que yo te dejé jugar con un amor tan sincero que no te dio miedo destrozar. El amor es para compartirlo, el amor es un juego de dos, el amor cuando es puro y sincero o se siente de corazón, es como una flor de naranjo, con tanto olor que empalaga cuando la olemos, así debe ser el amor. Pero esto no es lo que tú sientes por mí. Me abandonas, no me llamas, me quema tu desamor…, por eso no quiero volver a mirar tus ojos, porque allí esta la gran tentación. Quizás has confundido la pasión con el amor y, he llegado a la conclusión de que no sabes lo que es el amor.
Espero que cuando leas estas notas, yo ya esté muy lejos y si no puedo irme voy a poner un muro de hielo entre tú y yo. No quiero que sigas jugando a la muñequita de cartón; yo siento, soy una mujer que necesita amor.
Adiós
lunes, 31 de agosto de 2009
Los trozos en negrita me recuerdan a lo que yo siento por Alex. Y los trozos subrayados son los que él pordía decirme a mí.
Esta canción me recuerda tanto a él. Mientras que la escribía se ha conectado, acababa de llegar de la calle, que ha quedado con una chica hoy para conocerla. Alex por ahí haciendo vete a saber qué y yo en casa medio llorando y escribiendo tonterías de estas. Pero en fin, es lo que me ha tocado.
